Y así de pronto, llegaron las vacaciones: días flojos para los hijos, días difíciles para los padres. Tardes perdidas entre juegos para las niñas y niños, tardes que encuentran la locura entre las madres en general…¡Caramba, creo que prefiero los periodos de clases ahora que soy grande!
Felices vacaciones chicos y chicas. Traten de no volver locos a sus padres.

